Un tipo sigue a Clea Gaultier al baño del club para un polvo rápido
Clea Gaultier, esa rubia delgada de cuerpo firme y uñas largas, empieza posando frente al espejo del baño del club. Con una falda corta, juega con su pelo, se aparta las bragas y empieza a tocarse. El tipo entra como si fuera suyo, no dice ni una palabra; se pone de rodillas y empieza a chuparle el clítoris a través de la tela. Se oye todo el ruido húmedo, ella se apoya contra el lavabo con las piernas temblando. Él la gira, le sube la falda y la pone en perrito: profundo, duro, una mano en su cadera y la otra tirándole del pelo. La cámara se mantiene cerca todo el tiempo, de frente o de lado, para que no te pierdas ni un gesto de su cara ni cuando se muerde el labio. Sus tetas, pequeñas y firmes, rebotan con fuerza. La iluminación es tenue pero clara, con luces rojas y blancas, como si estuvieras ahí mismo. Sin rodeos ni falsas dudas, solo un polvo público, rápido y sucio que se siente real.